ISRAEL ES CULPABLE

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ISRAEL ES CULPABLE

Por Ricardo Angoso

Como en 1941, cuando Ramón Serrano Suñer arengó a la muchachada falangista de la División Azul que iba a luchar con los nazis al grito de guerra de “¡Rusia es culpable!”, ahora nuestro presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, pretende hacernos creer que Israel es culpable de la invasión de Ceuta.  Resulta muy curiosa la extraña alianza a nivel global entre la extrema izquierda, el islamismo radical y la extrema derecha  marginal con respecto a la culpabilidad de Israel en numerosas causas, incluyendo , claro está, ahora la ocupación organizada de una de nuestras plazas africanas por parte de Marruecos.

Además, Sánchez ha culpado también a Rusia de la ilegal ocupación ceutí, sin llegar a denunciar al verdadero responsable, Marruecos, tal como ha quedado atestiguado en numerosas pruebas en las redes sociales y han denunciado hasta algunos dirigentes de izquierda, como el ex Secretario de Organización de Podemos y ex diputado Alberto Rpdríguez e Irene Monteno. Rusia, desde un primer momento, negó tales acusaciones. La portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, sostuvo que “sin hechos, sin materiales respaldados con cifras, fechas y nombres, simplemente no hay nada de qué hablar”.

Israel, por su parte, ya está acostumbradas estas acusaciones como parta de un relato de la izquierda que siempre pone en la diana al Estado hebreo como responsable de las más absurdas conspiraciones, incluyendo la última del ex presidente colombiano Gustavo Petro, que sin diferenciar entre judíos e israelíes porque es un vulgar analfabeto, ha acusado a extraños intereses judíos de estar detrás del supuesto fraude electoral en su país que otorgó la victoria al candidato ultra Abelardo de la Espriella, pese a que la Misión de Observación Electoral local y la misión de la Unión Europea avalaron la limpieza y transparencia del proceso colombiano desmontando la supuesta “conspiración” del ya ex presidente colombiano.

Israel siempre está en el punto de mira de los antisionistas que, atacando a Israel, por ende, ponen en el punto de mira a los judíos. El asunto es que el nuevo antisionismo es el nuevo antisemitismo porque el rechazo a Israel o al sionismo reproduce prejuicios, estereotipos y mecanismos de exclusión que históricamente se dirigieron contra los judíos. Cambia el objeto, pero permanece el prejuicio y las tesis centrales que alimentaron al antisemitismo durante décadas, tales como la conspiración mundial, la responsabilidad colectiva de los judíos y la demonización de los mismos. Incluso en los Estados Unidos actúan ya sin careta alguna y en muchas protestas contra Israel se han podido ver banderas con esvásticas nazis con total impunidad junto con banderas palestinas, en una extraña simbiosis que nos recuerda mucho a la colaboración entre el  gran muftí de Jerusalén, Hajj Amin al-Husayni, y el mismísimo Adolf Hitler para perseguir a los judíos allá donde se encontraran. 

Ahora, si uno examina las redes, se encuentra con que estas acusaciones contra Israel por estar detrás de la invasión de Ceuta son compartidas por grupos de extrema derecha, analistas y periodistas conspiranoicos, connotados izquierdistas, islamistas radicales y una fauna de lo más variopinto que comparten y coinciden en su odio hacia Israel y los “intereses judíos”, confundiendo, al pueblo judío con el Estado hebreo, dos asuntos que, como todo el mundo sabe, son conceptos absolutamente distintos.

Existe una suerte de hilo conductor que alimenta estas tesis y conecta a todos estos grupos, en teoría antagónicos pero que realmente no lo son, en casi todo el continente europeo, los Estados Unidos y América Latina. Francia, el Reino Unido y España son los países en los que más activos se muestran estas redes que fomentan el odio a Israel, destacando en las mismas los líderes de izquierda antisemita Jean-Luc Mélenchon, Jeremy Corbin y Pablo Iglesias, respectivamente. El antaño máximo líder de Podemos en España ha llegado a banalizar el Holocausto, comparándolo con el “holocausto sionista de Gaza”. La izquierda en España siempre fue antisemita, le costó años asumir la existencia del Estado de Israel porque, precisamente, era un “producto” judío e incluso todavía al día de hoy viven presos de esos prejuicios racistas.

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