RUSIA Y EUROPA ANTE LA GUERRA DE UCRANIA: ¿UN CONFLICTO SIN FIN?
Por Ricardo Angoso
He mantenido estos días una larga conversación con Guillermo Rocafort, escritor español con más de veinte libros publicados sobre temas históricos, jurídicos y económicos, y experto en geopolítica, acerca del futuro de Europa y Rusia y de la prolongada guerra de Ucrania. En lo que respecta a este conflicto, Rocafort lo tiene claro: «Estamos ante un desastre y Rusia, no lo olvidemos, sigue teniendo un enorme potencial militar, energético, territorial y humano. Ningún país europeo ha derrotado todavía a Rusia a lo largo de la historia. Napoleón y Hitler se estrellaron cuando lo intentaron y fracasaron. Hay, además, otro elemento que debemos tener en cuenta: Rusia posee un fuerte espíritu nacionalista y patriótico en lo que respecta a la defensa de su nación con dignidad».
El problema, como señala este jurista, profesor y analista, es que «Rusia ha tenido históricamente como enemigos a los británicos y a Estados Unidos, que siempre han soñado con balcanizarla y fragmentarla para dividirla y debilitarla. Este objetivo también ha sido compartido por algunos de sus aliados dentro de la Unión Europea (UE), que aspiran a desmembrar Rusia con el propósito de explotar y controlar los ingentes recursos naturales de este país».
En este contexto, Rocafort sostiene que en Ucrania se vulneraron los derechos de la población rusa que vivía en determinadas regiones del país y que, posteriormente, se alcanzaron los acuerdos de Minsk, que contemplaban la concesión de un cierto grado de autonomía a esas zonas. Dichos acuerdos, en palabras de Rocafort, «fueron incumplidos por Ucrania». A ello se suma la cuestión de la OTAN y de la posible incorporación de Ucrania a esta alianza militar, como deseaban las autoridades de Kiev. Según este analista, esa perspectiva quebrantaba los compromisos asumidos tras la disolución de la URSS y generó un clima de inseguridad y amenaza para Rusia que terminó desembocando en la actual crisis.
La situación puede prolongarse durante mucho tiempo y no se vislumbra una paz a corto o medio plazo. Así lo sostiene Rocafort, quien insiste en que «Rusia, no lo olvidemos, sigue teniendo un enorme potencial militar, energético, territorial y humano». Además, recuerda que «ningún país europeo ha derrotado todavía a Rusia a lo largo de la historia. Napoleón y Hitler se estrellaron cuando lo intentaron y fracasaron».
Los medios de comunicación y los gobiernos occidentales han difundido, según Rocafort, una imagen de Rusia muy alejada de la realidad. Así me lo explica: «No veo a Rusia doblegada, derrotada y hundida, como nos han querido hacer creer desde 2022, sino todo lo contrario. Por otra parte, las sanciones no han causado un quebranto decisivo a Rusia, y sus efectos estructurales sobre la economía apenas representarían, según mi valoración, un 2 %, una cifra que no es significativa. Mientras tanto, Ucrania sigue resistiendo gracias a las ayudas de la Unión Europea y de Estados Unidos. La UE alienta y alimenta una guerra contra Rusia mediante sus sanciones y su apoyo a Ucrania, una política que, a mi juicio, no cuenta con el respaldo de la opinión pública europea, como reflejan numerosas encuestas».
En lo que respecta a Europa, Rocafort considera que su política de sanciones y de asistencia militar a Ucrania es profundamente equivocada y no contribuye a resolver el conflicto. «La UE, en mi opinión, debería tratar de apaciguar esta guerra y buscar una salida política y negociada, en lugar de haber optado por una estrategia agresiva y armamentística contra Rusia. Los territorios conquistados por los rusos durante esta guerra no los van a abandonar nunca, y esa es una realidad sobre el terreno. Ha habido mucha sangre y mucho sacrificio por parte de Rusia para hacerse con esos territorios».
Este es uno de los grandes dilemas políticos y territoriales de Ucrania, un país dividido entre una parte de la población que se considera prorrusa y otra, también significativa, que se identifica más con Europa. En cualquier caso, sostiene Rocafort, nunca se debería haber llegado a una guerra como esta, a la que, en su opinión, condujeron la falta de previsión y los errores de análisis de Occidente al ampliar la OTAN hacia el este sin tener suficientemente en cuenta a Rusia como un actor decisivo, fundamental y central en la construcción del orden europeo tras el final de la Guerra Fría y la caída del bloque soviético.
