EL MUSEO JUDIO DE BOSNIA Y HERZEGOVINA
Por Ricardo Angoso
Las primeras noticias de la comunidad judía de origen sefardí de Sarajevo datan del año 1551, en que tenemos documentada una lápida de ese fecha en el cementerio judío local, aunque en los archivos otomanos quedó registrado que en el año 1541 había 34 judíos en la ciudad dedicados a la medicina, la farmacia, la artesanía y el comercio. En esos mismos archivos se documenta que en 1571 se autorizó a los judíos cavar un pozo de agua junto al bazar turco y construir más viviendas, lo que indicaría que la comunidad estaba creciendo, constituyendo ya una organización llamada “El Cortijo”.
La mayor parte de estos judíos eran sefardíes que habían huido de España, principalmente de Castilla y Aragón, y que fueron bien recibidos en los territorios otomanos de Bosnia y Herzegovina, Macedonia y Tracia y otras zonas de Europa bajo control otomano, como Bulgaria y Rumania. Los judíos del Imperio Otomano comenzaron a llegar en grandes cantidades en el siglo XVI, estableciéndose principalmente en Sarajevo, aunque había otras comunidades relativamente importantes en en Mostar y en algunas ciudades de la costa croata, como Split y Dubrovnik.
Tras un breve periodo de pertenencia de Bosnia al dominio Austro-Húngaro, la Primera Guerra Mundial supuso el colapso del Imperio y, tras la contienda, Bosnia y Herzegovina se incorporó al Reino de Yugoslavia. En el censo de 1921, el ladino era la lengua materna de 10.000 de los 70.000 habitantes de Sarajevo. Para 1926, había 13.000 judíos en Bosnia y Herzegovina, según censos de la época.
La Segunda Guerra Mundial estallaría el 1 de septiembre de 1939, con el ataque de la Alemania nazi a Polonia. Después, en 1941, sería ocupada Yugoslavia. Como en otras partes de Europa, los nazis, con sus aliados croatas, comenzarían la caza al judío y miles morirían tras ser deportados en los campos de la muerte, como el tristemente conocido de Jasenovac. Antes de la guerra vivían en Sarajevo unos doce mil judíos de los que apenas sobrevivieron unos setecientos al Holocausto.
En 1945, justo después de la contienda mundial, había algo menos de 1.000 judíos en Sarajevo, cifra que decaería a aproximadamente a entre 400 y 700 como máximo en 1960, debido a una oleada migratoria provocada por el nacimiento del Estado de Israel, el establecimiento de un régimen comunista en Yugoslavia y razones económicas.
En 1960, la sinagoga sefardí de Sarajevo -conocida como Sephardim Il kal vjezu (el templo antiguo)- que hasta entonces había funcionado como tal fue convertida en el Museo Judío de Bosnia y Herzegovina, y desde entonces solamente está activa la sinagoga asquenazí en la ciudad. Aunque realmente el Museo abrió sus puertas en 1966, con motivo del 400 aniversario de la llegada de los judíos a Sarajevo, y solamente durante la guerra civil bosnia (1992-1996) cerró sus puertas. El impulsor de su fundación fue el estimado hispanista Samuel Elazar, entonces presidente de la comunidad judía de Sarajevo, con el apoyo de numerosas personalidades destacadas de los ámbitos judío y no judío. Sin embargo, la antigüedad de esta sinagoga es mucho anterior y su construcción se remonta al año 1581, según los registros de la Biblioteca Gazi Husrev Bey, siendo la más antigua de la capital bosnia.
La exposición permanente del museo narra más de 400 años de vida judía en Bosnia y Herzegovina. Incluye objetos como artículos religiosos, manuscritos, fotografías y vestimenta tradicional. La colección presenta artículos desde el período otomano hasta la era austrohúngara, la Segunda Guerra Mundial y el período de posguerra. Cabe destacar que el museo alberga una colección de libros en ladino y otros libros judíos, algunos impresos hace más de 200 o 300 años.
Su arquitectura combina elementos moriscos y cristianos, lo que la convierte en una construcción única y evidencia la influencia de los antiguos emigrados sefardíes de Sefarad en esta construcción con un cierto regusto español, morisco y judío. La vida cultural de los sefardíes de Sarajevo fue muy intensa durante décadas, tal como hemos podido conocer en este museo, y se editaron numerosos libros, periódicos, cancioneros y obras de autores judíos sefardíes y también asquenazíes hasta 1939, en que el Holocausto, como en otras partes de Europa, truncó ese fecundo árbol judío que tantas ramas dio durante siglos. En ese museo podremos ver un cancionero judeoespañol editado en el siglo XIX de un gran interés por la pervivencia del ladino hasta fechas bien cercanas.
Una de las reliquias más preciadas del patrimonio judío de Sarajevo es el Pinkas, el libro de registro comunitario oficial de los judíos sefardíes. Este singular documento, que data del siglo XVI, fue escrito en ladino, hebreo y el dialecto eslavo local. En él se detalla el ritmo de la vida cotidiana: nacimientos, matrimonios, decisiones comunitarias y actos de caridad, ofreciendo una visión íntima de siglos de vida judía en los Balcanes.
Los nazis confiscaron el Pinkas durante la Segunda Guerra Mundial, pero una recuperación milagrosa permitió su conservación en este gran Museo Judío de Bosnia y Herzegovina. La historiadora del patrimonio judío Tina Bagaric lo describió como «mucho más que un libro de registros. Es un testimonio vivo de la fortaleza y la continuidad de la comunidad sefardí que prosperó aquí durante siglos»
VIDA Y OBRA DE DANIEL OZMO
En este lugar hemos podido conocer, descubrir me atrevería a decir, la vida y obra de Daniel Ozmo (14 de marzo de 1912 – 5 de septiembre de 1942), que fue un pintor y grabador bosnio de los años veinte y treinta. Estudió en Belgrado, donde se unió al movimiento juvenil comunista y un gran difusor del legado de los sefardíes de Bosnia. Sus pinturas, además de las que retrataban la vida y costumbres, mostraban las relaciones sociales en la Bosnia rural y obrera. Sus obras se exhibieron entre 1932 y 1940 en Sarajevo, donde formó parte del grupo fundador de jóvenes pintores, y en Belgrado en 1937.
Ozmo fue capturado junto con Daniel Kabiljo -otro gran artista sefardí- por los nazis y deportado al campo de concentración de Jasenovac el 16 de noviembre de 1941. Ozmo también fue el kapo de un taller de artistas conocido como el “grupo de cerámica”, que producía arte propagandístico “oficial” para el campo. Algunas de estas obras se conservan en este museo. Fue ejecutado en el campo en 1942, el 1 de agosto o el 5 de septiembre, por fusilamiento por los fascistas croatas aliados de los nazis. Por avatares del destino, muy cerca de este lugar donde se exponen algunas de las obras que se conservan de Ozmo se encuentra el Stolperstein del pintor, justamente en la puerta del lugar en donde fue arrestado para después ser deportado a Jasenovac. En Sarajevo la historia se toca con los dedos, se presiente en el ambiente sin necesidad de salir a buscarla.
