LÍBANO, EN EL EPICENTRO DE LA GUERRA CONTRA IRAN

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LÍBANO, EPICENTRO DE LA GUERRA CONTRA IRÁN

Por Ricardo Angoso

La guerra de los Estados Unidos e Israel contra Irán se desarrolla con toda su ferocidad y dramatismo en las calles y pueblos libaneses atacados por las fuerzas israelíes. El gobierno libanés tuvo diecisiete meses, desde el 26 de noviembre de 2024 en que se firmó el alto el fuego entre el Líbano e Israel hasta ahora, para haber desarmado a la milicia proiraní Hezbolá y haberla reconvertido en un partido político, pero no lo hizo y ahora el pueblo libanés está pagando las consecuencias por su absoluta negligencia y cobardía.

Hezbolá es el brazo militar de Irán en el Líbano y la principal fuente de desestabilización, tanto interna como externa, en el “país de los cedros”, donde bloquea iniciativas políticas, ataca a sus vecinos -no solamente a Israel, sino que estuvo plenamente activo militarmente en la guerra siria apoyando al sátrapa de Damasco, Bashar al-Asad- e imposibilita el normal funcionamiento del ya de por sí complejo sistema político libanés.

Esta organización político-militar, considerada como organización terrorista por la Unión Europea (UE) y los Estados Unidos, es un “Estado” propiamente dicho dentro del Líbano, con su partido político, su milicia y su estructura paralela que ayuda socialmente a miles de libaneses, principalmente musulmanes, pero también armada hasta los dientes por Irán y con miles de cohetes que dispara periódicamente contra Israel. El norte del Estado de Israel está permanentemente siendo atacado desde hace una veintena de años por Hezbolá y varias de sus ciudades y pueblos, entre los que destacan Kiryat Shmona, Metula, Nahariya, Safed, Acre, Haifa e incluso áreas en los alrededores de los Altos del Golán, han sufrido en sus carnes los ataques de Hezbolá y también de misiles lanzados desde Irán.

Una nación que podría haber tenido una existencia prospera y feliz “si si no fuera por el hecho de que ese país ha dejado de ser realmente independiente y soberano al haber caído en las garras de una organización terrorista islámica radical como lo es Hezbolá, la cual desde hace tres décadas ha impuesto su hegemonía de acuerdo con los designios de la República Islámica de Irán y no en función del beneficio de la población libanesa”, como señalaba con mucho tino la periodista Esther Shabot.

El Líbano lleva sin vivir en paz más de medio siglo, sobre todo debido a la presencia de grupos palestinos que operan en su territorio, entre los que debemos citar Hamás, la Yihad Islámica Palestina, el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) y el Frente Democrático para la Liberación de Palestina (FDLP), y también por cambios en la estructura demográfica del país -entre musulmanes y cristianos-. La presencia de estos grupos terroristas provocaron la guerra civil libanesa (1975-1990) y la crónica inestabilidad política que azota al país desde el final de la misma tras los Acuerdos de Taif.

UNA PAIS SIN PAZ DESDE SU INDEPENDENCIA

Las intervenciones de Israel en el Líbano, donde primero contó con una zona de seguridad permanente (1985-2000) y después se retiró de la misma, hasta volver a la carga en 2006 con una intervención militar a raíz de un ataque contra fuerzas israelíes por parte de Hezbolá en esa fecha que costaron varias víctimas y dos soldados secuestrados, nunca han tenido que ver con conflictos con el Líbano, sino que los mismos han sido provocados, se podría decir, por razones exógenas al país. Tanto como Siria e Irán han utilizado la base territorial libanesa para atacar periódicamente a Israel sin que el Estado libanés ni las inútiles fuerzas de las Naciones Unidas estacionadas desde hace años en el país -Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano- hayan sido capaces de evitar estos ataques por parte de Hezbolá y anteriormente los grupos palestinos, pese a que los mismos son los causantes de la permanente inestabilidad del país y las intervenciones israelíes. ¿Qué país del mundo toleraría que casi a diario fuera atacado por organizaciones terroristas actuando impunemente desde allende de las fronteras de su vecino más cercano?

Así las cosas, y tras la guerra desatada por Israel y los Estados Unidos para supuestamente desactivar el programa nuclear iraní -aunque ambas partes no ocultan que buscan que el resultado final de la guerra sea el colapso definitivo del régimen teocrático de Teherán-, el Líbano se encuentra en el epicentro de un conflicto en el que varios actores regionales querían seguir haciendo valer su influencia en este país geoestratégicamente situado entre el Estado hebreo y Siria, que siempre ambicionó con anexionarse  a esta pequeña nación de apenas 10.000 kilómetros cuadrados y cinco millones de habitantes.

Evidentemente, siguiendo las órdenes de Irán, Hezbolá comenzó a atacar a Israel nada más comenzar la guerra en una maniobra de distracción que trata de mantener a la aviación israelí ocupada en sus objetivos en el Líbano, multiplicando sus frentes a los ya habituales en Gaza, Siria y ahora Irán. Quizá los Estados Unidos e Israel han errado el tiro en los riesgos de una guerra que puede ser mucha más larga de los cálculos iniciales que hicieron Trump y Netanyahu de una forma bastante triunfal, y también en la evaluación de las verdaderas potencialidades de Irán, un país con fuerzas, recursos, hombres y medios para resistir más tiempo del previsto.

Además Teherán, tras años de intentar desestabilizar a sus vecinos con relativo éxito, cuenta con una red de tentáculos bien organizados en toda la región, desde Gaza hasta Irak, pasando por Cisjordania, Siria, el Líbano y Yemen, capaz de causar daños mortales y golpear a sus atacantes. Por lo pronto, la guerra económica, con graves secuelas para todos incluidos los no atacantes ya se hacen visibles en la economía mundial con notables alzas en los precios de las materias primas, principalmente gas y petróleo, y ya es una certeza que Irán sabe que puede causar más daños con la misma que con sus misiles. Al Líbano, con una grave crisis social, política y económica que dura más de medio siglo a sus espaldas, los bombardeos israelíes son un sufrimiento más añadido a su larga tragedia que parece ya interminable e irreversible. País sin paz, sin tregua, pobre Líbano, desangrado, olvidado y abandonado por todos.

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